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sábado, 22 de octubre de 2016

LA EROSIÓN

Fuente de la imagen (Aberrant Beauty)

Llueves como todos, hacia abajo, empapando las aceras, muy despacio al principio.  Pero calas como pocas lluvias en la vida.  
Yo te recibo desnuda, voluntaria, para que todo lo borres y me dejo arrastrar por ese río nuestro, tuyo.  Y sé que te quiero y sé que eso cuenta, quizá.  
Ruedo por el cauce, enganchando las uñas rotas a la orilla y dejo en el fondo aquellos restos que no flotan, sedimentos de piel.  Y a veces, para cuando llego al mar, después de tantas piedras, apenas reconozco mi cadáver.

viernes, 29 de agosto de 2014

PERSPECTIVAS

"Cruce de vías" Óleo de José Catalá.  Imagen tomada de la web de FFE


Sebastián se acerca despacio y le coloca el revólver en la punta de la nariz.  Piensa que ojalá fuera un Colt legendario y sus dedos los más rápidos del Oeste.  La mataría, claro, pero todo tendría ese encuadre mágico de entonces.  Ojalá, se dice, no tuviera que ser en un callejón de mierda.



Lucía le mira fijamente sobre el arma, ya sin rastro de miedo.  Se pregunta cuántas veces tiene una que morir, cuántas tendría que nacer para no equivocar el vagón.  Y a lo lejos, más allá de las vías, suenan los niños, ajenos.

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Ha pasado medio siglo, lo sé :)

domingo, 18 de noviembre de 2012

HUECOS

Imagen tomada de la red


En el armario, mis camisas han conquistado el espacio extra como si jamás hubieran tenido que compartirlo.  En los estantes de la nevera todo es una fiesta de proteínas magras y fruta ordenada por colores.  Mis manos se mantienen ocupadas en aquellos quehaceres que parecían urgentes mucho antes (colocar, desorganizar, recomponer, morir un poco).

Todas las formas de mi vida tratan de ensancharse en vano, buscando, rellenando tus lugares, fingiendo que nunca exististe.  Sin embargo, yo sigo viendo el hueco de tu mejilla en la almohada y me pregunto cuándo dejaré de escuchar tu voz.

domingo, 28 de octubre de 2012

Con las manos vacías


Imagen tomada de la red

Vuelvo a mirar la calle y me asombro al ver que las farolas ya están encendidas.  Casi no alumbran.

El joven que se acerca titubea frente a un portal y continúa.  Parece fundirse entre las sombras.  Imagino que es la persona a la que espero y pienso en ti durante un instante tan breve que apenas se distingue del siguiente.

Suena el timbre y compruebo que es él, el desconocido de mi cita, él, quien esta noche me obligue a olvidarte y me recuerde que mi amor, tu furia y mi huida me dejaron donde estoy, sepultada entre mil noches sin luz y con las manos vacías.